La casa rural

Ese viaje prometía nuevas experiencias, pero ninguno creía que nuestras fantasías se convertirían en realidad.

Todo esto que les voy a contar sucedió en junio del último curso del instituto, tenía entonces 21 años, ya que había hecho formación profesional antes de iniciar la carrera. Como era el último curso, un grupo de gente de la clase, los que éramos más amigos decidimos irnos un fin de semana a una casa rural para celebrar que habíamos aprobado. Íbamos 7 personas, 3 chicos y 4 chicas.

Antes de llegar pactamos que ocurriera lo que ocurriera allí nadie contaría nada de nada.

Llegamos a primera hora del viernes, el lugar era precioso, la casa estaba en una aldea dentro de un valle rocoso, muy distinto al lugar de donde veníamos. La casa también era muy bonita y muy acogedora, había dos habitaciones dobles, una de matrimonio y una individual, de manera que decidimos que dormiríamos de dos en dos y un chico solo. Echamos a suertes la habitación de matrimonio y nos tocó a otra chica (Nuria) y a mí, no nos importaba dormir en la misma cama ya que otras muchas veces habíamos dormido juntas, nuestra habitación estaba en el piso de arriba, junto con la habitación doble de los chicos, el resto estaba en el piso de abajo.

Después de organizar la casa y la comida salimos a dar un paseo hasta un río que había cerca, como ya hacía buen tiempo los chicos comenzaron a tirarse y a decirnos que nos metiéramos, pero los bikinis estaban en la casa y quedaba lejos, así que nos animaron a que nos metiéramos en ropa interior, al fin y al cabo era lo mismo. Aunque yo tenía mis reservas respecto a uno de los chicos, éramos muy buenos amigos, pero la última vez que habíamos salido de marcha el ambiente se caldeó un poco de más y no llegamos a la cama de milagro, ya que tengo novio y las conciencias de ambos nos echaron para atrás. Yo llevaba un conjunto muy pequeño y Luis, que así se llama no paraba de mirarme y de cogerme por todos lados en el agua como si fuera un juego, no quería ser malpensada videos xxx Porno pero parecía que lo de la otra vez no había terminado ahí, quería continuar lo que dejamos pendiente, aún así no ocurrió nada, volvimos a la casa para comer y pasamos la tarde jugando a las cartas y a varios juegos de mesa, hasta la hora de la cena.

Después de cenar preparamos unos cóckteles y nos salimos a la terraza a charlar, beber, reir y pasárnoslo bien, era una de las últimas juergas que nos pegábamos como compañeros de clase y queríamos disfrutarlas, Luis no paraba de mirarme y yo la verdad sea dicha, me calentaba viendo como me miraba, en cierto momento dije que iba a tomarme una ducha porque estaba un poco mareada de beber. Subí al baño que había para las dos habitaciones, la de los chicos y la nuestra, me metí en la ducha, abrí los grifos y dejé que corriera el agua por mi cuerpo, con el calentón que tenía, el alcohol y el agua acariciándome sentí la necesidad de masturbarme, empecé tocando mi clítoris con una mano mientras me pellizcaba con la otra los pezones, cogí un bote de champú que había con forma cilíndrica y lo introduje en mi coño, comencé a hacer movimientos cuando oí un ruido en el baño, miré y me fijé que tras la mampara había alguien mirándome, era Luis, quise parar y que no me viera masturbándome, pero cuanto más pensaba que me veía más me calentaba y más necesitaba tocarme, comencé a gemir un poco más alto para que me oyera y vi como se sacaba la poya del pantalón y se masturbaba, los demás seguían abajo sin saber que ocurría alli, estallé en un orgasmo y él, al escuchar mis gemidos derramó su leche sobre el lavabo, cerré los grifos del agua para salir y él se fue sigilosamente, limpié el lavabo para que nadie se diera cuenta, me vestí y volví a bajar con los demás.

Cuando bajé habían puesto música y estaban bailando, Luis me cogió por la cintura y comenzó a bailar muy pegado a mi, de vez en cuando se acercaba a mi oreja y me susurraba algo, como que estaba muy guapa, que olía muy bien mi pelo y cosas así, mientras tanto podía notar como su verga crecía otra vez pegada a mi. Le dije que parara, que yo tenía novio y que ya había sido suficiente por hoy, aunque me dejó muy caliente por todo lo ocurrido, aún así era muy tarde y decidimos irnos a la cama y Nuria, Luis, Tomás y yo, nos despedimos del resto y nos subimos al piso de arriba cada uno a nuestras habitaciones. Ellos dos a la suya y nosotras a la nuestra.

Como era el mes de junio y ya hacía calor, nos metimos en la cama casi desnudas, solo llevábamos un tanga cada una. Una vez acostadas Nuria me preguntó que qué me ocurría con Luis, que había notado como me miraba y como me tocaba bailando y que se había dado cuenta que él había desaparecido cuando me había ido a la ducha. Le dije que no ocurría nada y ella, ni corta ni perezosa, me dijo que no se lo creía, que sabía que yo estaba caliente. Le pregunté que en qué se basaba para decir eso y llevó una mano a mi pecho, tocando mi pezón duro. Nunca había ocurrido nada con Nuria, ni siquiera me había planteado intentarlo, pero al parecer ella estaba más caliente que yo…

Le pregunté si había hecho algo con alguna mujer y me dijo que no, que era la primera y que si quería ayudarle a descubrir esto, yo, por supuesto le dije que sí, que para mi no era la primera vez y que lo deseaba. Nuria es rubia, blanca de piel, con unos pechos muy grandes, de pezones sensibles y duros como garbanzos, es muy guapa y aunque está un poco rellenita, tiene un cuerpo muy bonito. Al igual que yo, siempre llevaba el coño depilado completamente, tenía los labios grandes, sobresalían notablemente y, según me contaba normalmente se mojaba con mucha facilidad. Encendimos una pequeña lámpara, quería ver su cara cuando le iba haciendo cosas.

La abracé apretando mis pechos contra los suyos, los míos eran mucho más pequeños, con el roce se pusieron más duros aún de lo que estaban, comencé a pasar mis manos por su espalda, fui bajando despacito con las yemas de los dedos hasta sus nalgas, tenía la piel erizada, llevé una mano a su concha, su humedad se notaba por encima del tanga, la tumbé boca arriba y me puse sobre ella, comencé a besarla en la boca, fui descendiendo por su cuello y sus hombros y me puse sobre sus maravillosas tetas, era todo un placer lamer esos pezones y esos pechos, mientras me dedicaba a un pecho amasaba el otro con la mano, ella jadeaba suavemente para que no nos oyeran los chicos que estaban al lado. Seguí descendiendo sin dejar de acariciarla con la boca por el ombligo y llegué a su tanga, era rosa, de hilo, lo cogí con los dientes y comencé a bajarlo, cuando intentaba hacerlo mi nariz rozaba su sexo y se calentaba más aún. Ella sentía mi aliento en el coño y jadeaba más fuerte y eso que aún no la había tocado, terminé de quitarle el tanga con las manos, cuando se abrió la puerta, era Luis, había oído ruidos raros y había venido por si nos pasaba algo, y claro que nos pasaba, estábamos más cachondas que nunca.

Él estaba solo con unos boxer y automáticamente vi como su poya creció, se quedó cortado sin saber que hacer, no esperaba encontrar eso, pero al parecer le puso a mil. Nos preguntó que si se podía quedar y le dije que sí, pero que solo quería que mirara, me encantaba que alguien me estuviera observando mientras practicaba sexo. Yo comencé a comerle el coño a Nuria con furia, lamía desde el ano hasta la punta del clítoris, ella se agarraba al respaldo de la cama para no gritar más y que los de abajo se enteraran, pero sus gemidos aumentaron un poco el volumen y Tomás también entró al oirlos y ver que Luis no volvía, también iba en ropa interior, se quedó alucinado. Imaginar la estampa. Nuria completamente desnuda gimiendo, yo con la cabeza metida entre sus piernas con tan solo un tanga y Luis frente a nosotras con la poya fuera masturbándose. Entró, cerró la puerta y se quitó también el slip para masturbarse sin decirnos nada, yo seguí con Nuria lamiéndole el coño y metiéndole de dedos hasta que rompió en un orgasmo intenso.

Nuria se levantó y comenzó a besarme quería devolverme el favor que le había hecho, pero Tomás se acercó a mi, metió su mano por debajo de mi tanga y empezó a acariciarme, me tumbó sobre la cama, me quitó el tanga y directamente metió un dedo en mi coño, que emanaba flujos sin parar. Nuria seguía besándome por los hombros y pechos y noté que se estaba calentando otra vez.

Llamé a Luis, seguía aún sentado enfrente sin participar, le dije que quería que me penetrara, que llevaba mucho tiempo deseando sentir esa verga dentro de mí. Tomás se retiró y Nuria empezó a hacerle una mamada espectacular, mientras que Luis me introdujo su gran poya de un golpe, sin más preámbulos, me hizo sentir como nunca, jamás me habían follado con tanta fuerza y con tanto deseo. Me hizo correrme dos veces, en la última se retiró de mí y soltó toda su leche sobre mi cuerpo.

Tras todo aquello me fui con Luis a su habitación, dejando a Nuria y Tomás en la mía, lo que ocurrió después en sendas habitaciones nunca salió de allí, pero fue una de las noches más especiales de nuestras vidas.

Lo más emocionante del viaje… fue cuando los demás se enteraron de que había ocurrido algo entre nosotros cuatro, se desataron fantasías y nuevas experiencias para todos… pero eso lo dejo para el siguiente relato.

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Supermercado

Una de las pocas novias que conseguí que se exhibiera (con mucho esfuerzo he de reconocer) trabajaba como azafata de supermercados promocionando productos nuevos (de esos que te dan a probar cuando estas comprando).

Pues bien normalmente los uniformes los dan las empresas que promocionan los alimento y convencí a mi novia que los pidiera siempre unas tallas mas pequeños para que marcara toda su figura. Tenía unos ojos verdes y una cara de angel que ya ponían caliente a cualquiera, pero además tenía unos pechos no enormes pero si de los que te cuesta coger con una mano y con un uniforme unas tallas más pequeño os podéis imaginar la vista.

Pues bien uno de esos días, el primero que conseguí que se exhibiera de verdad, el uniforme se componía de una minifalda a medio muslo y una camisa blanca con una chaqueta con cuello de pico, es decir un escote generoso ya que se cubría con la camisa blanca.

Pues bien la obligue a ponerse medias y liguero debajo de la minifalda, sin bragas ni tanga. Le prohibí que se pusiese la camisa blanca, solo debía llevar la chaqueta sin sujetador y a trabajar con la gente mirando. Tuve que ser tan duro por que ella no se decidía y no tuve mas remedio que obligarla un poco.

Estuve todo el día con ella en el supermercado observando, tuvimos que decir que yo era un supervisor de la empresa que la había contratado para vigilar que se promocionara correctamente el producto.

Me situé cerca de ella pero lo suficientemente lejos para que nadie me relacionara con ella y empezamos el juego. Como puedes imaginar en un supermercado normalmente por la mañana solo hay mujeres que se dedican a comprar para la familia y no hubo mucho que destacar (menos las miradas de desaprobación de las amas de casa amargadas muertas de envidia por lo guapa que era mi novia. Por la tarde se empezó a animar el tema, los adolescentes salieron de sus institutos y no tardo en correrse la voz sobre mi novia y enseguida se lleno la zona de colegiales salidos intentando disimular sus miradas y bultos en los pantalones.

Mi novia estaba muy nerviosa y avergonzada cada vez que pasaba alguien y le miraba las tetas que por la presión de la chaqueta casi se desbordaban por el escote. Yo por mi parte tenia una erección tremenda cada vez que alguien se acercaba y miraba sus tetas (ya empezaban a dolerme los cojones y la polla de tanta erección si poder acabar). Pero lo mas fuerte fue cuando se acercó una abuelo con su nieto (de 16 años) directamente a mi novia y empezaron a hablar del producto que promocionaba mi novia (como no, los dos estaban mirando las tetas sin ningún pudor y yo tuve que moverme para poder ver lo que pasaba (intentando esconder mi erección). Pude ver como ni novia me buscaba con la mirada y tenia la cara completamente roja por lo que supuse que además de avergonzada estaba cachonda (como me dijo después).

El abuelo estaba proponiendo a mi novia que le enseñara las tetas a su nieto y por supuesto a él. Por que hacia mucho tiempo que no tenía una erección  y al ver a mi novia tenía una y quería grabar en su mente las tetas de mi novia para masturbarse en cuanto llegara a casa. Su nieto no había visto nunca unas tetas en directo y quería ver las suyas. Mi novia estaba muy alterada y no sabía que hacer. Me buscaba con la mirada para que la auxiliara mientras el abuelo le suplicaba.

Cuando al fin me encontró le hice una señal para que me intentara explicar lo que pasaba, ya que yo estaba demasiado lejos como para escuchar la conversación. Se me ocurrió la idea de hacerle una llamada al celular y así podría enterarme de lo que pasaba. Me contesto y antes de que pudiera decirme nada le dije que dejara el celular abierto para escuchar y que siguiera con lo que estaba haciendo, ya que el abuelo al ver que ella contestaba la llamada parecía darse por vencido.

Mi novia le dijo al abuelo y a su nieto que no se fueran y se dibujo una gran sonrisa en la arrugada cara del anciano y volvió a solicitar la visión de las tetas de mi novia. Y por fin me enteré de lo que pasaba y casi me corro solo con oírlo. Mi novia volvió a ponerse el celular en la oreja y le dije que se fueran a un pasillo menos transitado y ahí le explicaría lo que quería que hiciera y así lo hizo y los llevo a un pasadizo en los laterales del supermercado de recambios de bicicletas y por supuesto no había nadie, ya que era entre semana y los forofos de las bicicletas son de fin de semana.

Una vez allí me situé en una esquina del pasillo y mi novia se colocó donde pudiera verla a la perfección y le ordene que se exhibiera para ellos empezando por subirse la minifalda a la altura suficiente para que vieran que llevaba liguero.

Supongo que ella entendió que ya no tenía mas remedio que seguir lo que había empezado por que dejo el celular en una estantería y empezó a moverse sensualmente mientras se subía poco a poco hasta los enganches del liguero con la media. La cara del anciano y su nieto todavía la tengo grabada en mi mente. Una vez hecho esto se empezó a desabrochar la chaqueta lentamente mientras apretaba sus pechos hasta el punto que creía que los botones de la chaqueta iban a salir disparados. (Supongo que se imaginan que mi novia bailaba como una bailarina de strip tease pero no era así, mi novia de ese momento bailaba bastante mal pero en ese momento creo que no le importó a nadie).

Ya casi tenia la chaqueta desabrochada cuando el viejo hizo un intento de tocar a mi novia y por un momento pensé en intervenir, pero mi novia se apartó y el anciano lo entendió mientras el nieto se masturbaba por encima del pantalón.

Por fin dejó en libertad esos pechos que tanto hecho de menos. Y la cara del anciano y del nieto no podía ser más excitante para mí. Incredulidad, sorpresa, excitación y sobretodo temor a que todo esto acabara de repente por que los pillaran.

Pude notar en la distancia que mi novia estaba realmente caliente por que se movía mucho más intensamente y con más ganas de excitar a su público jugando con sus pechos. Tanto se excitaron que el nieto del buen hombre se había corrido encima de los pantalones abundantemente por la mancha húmeda que se formó. Y para finalizar mi novia se agacho con las piernas abiertas de manera que la minifalda se subió completamente enseñando su rubio coño a los espectadores. Estuvo así unos segundos mientras el viejo, según me contó ella, tenia unas lágrimas que caían por las mejillas mientras mi novia se empezaba a colocar el uniforme de nuevo.

Todavía no entiendo como no pasó nadie por ese pasillo los 10 minutos que duró el espectáculo, pero acto seguido mi novia volvió a su puesto y el anciano y su nieto siguieron hacia la salida más cercana ya que tenían que cambiar los pantalones del muchacho.

Como os podéis imaginar cuando salimos del supermercado mi novia me explicaba sus sensaciones y lo caliente que se había puesto cuando vio que se corría el chico y que estuvo tentada de mamársela al viejo pero que me quería y sabía que eso era llegar demasiado lejos para decidirlo ella sola.

Estuvimos follando como 5 horas intermitentemente recordando la situación y muchos días después mi novia ya tomaba la iniciativa para exhibirse y proponía sus ideas que yo acababa de adaptar para mas excitación de ambos.

Ahora propongo a los lectores que se atrevan a exhibirse ellos o sus parejas en un supermercado. Es muy emocionante y sobretodo excitante. De los que se atrevan me gustaría recibir fotos de la exhibición y comentar la experiencia.


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Espiados por nuestro secretario

Hola, soy otra vez Ariadnna y me gustaría seguir contandoos mis aventuras con mi socio y amante, Antonio, como ya saben les conté nuestra forma de conocernos, a través de un chat y como llegamos a asociarnos en el trabajo.

La verdad que nunca pensé que dentro del trabajo iba a conseguir tal grado de excitación continua, en realidad todos los que allí trabajaban me deseaban. El hecho de que yo fuera la única mujer en la oficina aumentaba ese deseo; había tres abogados, ya mayores todos, Antonio que era el más joven y también era abogado, dos chicos que se encargaban de la recepción y el secretariado de todos y yo, que soy economista y por ello me asocié con ellos, para el asesoramiento de los temas fiscales. Aparentemente a nadie le había dado motivos para pensar que a mi me interesaba lo más mínimo nadie que no fuera mi novio.

Me gustaba vestir de forma clásica pero muy sugerente, me encantaban los grandes escotes y las faldas por la rodilla con grandes rajas que dejaran ver mis piernas hasta muy arriba, siempre dejando un espacio tapado para hacer soñar pero dejando ver cuando me sentaba parte del encaje de mis medias y, siempre, con zapatos de punta fina y tacón de aguja. Muy discreta les provocaba a todos, me gustaba sentirme observada, sobretodo me gustaba hacer eso para excitar a Antonio, yo sabía que él se excitaba cuando me veía provocando a los demás, por lo que me ponía grandes escotes cuando nos reuníamos todos para que él viera la cara de esos viejos verdes que me miraban con descaro, le ponía muchísimo cuando entraba a mi despacho y me veía sentada hablando con los secretarios, y cruzaba mis piernas y la raja de mi falda se abría, muchas veces subía disimuladamente un poco mi falda y esos chicos a veces no se podían levantar de la erección que tenían cuando conseguían ver mi liguero o el encaje de mis medias y él se volvía loco al ver como yo les provocaba sabiendo que él era el único de allí que me podía disfrutar.

Siempre andaba tras de mi por la oficina, en cuanto podía me tocaba y me besaba, siempre con cuidado de no ser descubiertos, ambos teníamos pareja. Muchas tardes nos conectábamos al messenger y manteníamos conversaciones picantes, por lo que después se quedaba hasta tarde con alguna excusa y hacía que yo me quedara también para "tratar" algún tema con él, ese tema ya imaginarán cual era.

Una de estas tardes, entró en mi despacho, sin decir palabra se acercó a mi sin dejar siquiera que me levantara, me besó en los labios, tras eso abrió mis piernas, corrió mi tanga a un lado y comenzó a meterme los dedos, en menos de un minuto yo estaba mojadísima y sentía que me iba a correr en cualquier momento, el muy cabrón me había estado excitando toda la tarde en el ordenador y ahora me estaba metiendo sus dedos, al verme en ese estado se puso de rodillas ante mi y comenzó a lamerme el clítoris, en seguida tuve un orgasmo brutal. Tras esto me cogió en brazos y me llevó hacia un sofá que había en mi despacho, me quitó la ropa, dejándome solo con las medias, el tanga y el sujetador, que eran todos negros de encaje y empezó a besarme lentamente para que recuperara el aliento, recorrió todo mi cuerpo con su lengua, comenzó por mi boca, fue hacia mis orejas, bajó por mi cuello, besó mis hombros y comenzó a sobar mis tetas, me quitó el sujetador y empezó a lamerlas hasta poner mis pezones duros como piedras, con esta sesión que me estaba dando yo volvía a estar excitada y quería hacerle gozar a él también.

De manera que me levanté, le quité su corbata mientras le besaba y comencé a sobar su paquete por encima del pantalón, estaba excitadísimo y la tenía durísima, a mi me gustaba sentirla así entre los dos, sintiendo su dureza mientras nos abrazábamos, seguí desnudándolo y le quité todo, como estábamos solos no me importaba que estuviéramos desnudos, nadie llegaría a esas horas, le senté en el sofá y me senté a horcajadas sobre él, aún con mi tanga puesto, sabía que a él le encantaba rozar su poya con mis tanguitas de encaje, le fui besando por la cara y el cuello, me bajé de él para poder lamer sus pezones y tirarles pequeños mordiscos, seguí bajando para abajo hasta llegar a su polla, que para entonces estaba a punto de estallar, me gustaba juguetear con ella y con sus huevos así que me puso de rodillas en el suelo y empecé a lamerle los huevos para después agarrar su poya con mi mano y metérmela lo máximo posible en la boca. Estando haciendo esto miré hacia la puerta y vi que allí estaba nuestro secretario, de pie, mirándonos atónito, yo no supe que hacer, nos habían descubierto, miré a Antonio y este se acababa de dar cuenta de su presencia, no sabíamos qué debíamos hacer si esto se sabía rodarían cabezas. Le pregunté si podíamos contar con su discreción y me dijo que sí, pero con una condición le teníamos que dejar de vernos follar allí mismo, nos dijo que nos había estado espiando muchas veces, pero nunca se había atrevido a salir de su escondite. No supe porqué ese día sí salió pero acepté encantada, siempre había soñado con hacerlo delante de alguien, pero nunca me había atrevido, esta era mi oportunidad, si ya estaba excitada esto me hizo derretirme, Antonio estaba de acuerdo, sobretodo porque no nos podíamos exponer a que esto se supiera y de todas formas si ya nos había espiado nos daba igual que lo hiciera una vez más.

Se sentó en mi sillón y se reanudó la función, continué chupándosela a Antonio y cuando estaba a punto de correrse me pidió que parara, que quería follarme con la verga bien parada. Para este momento el chico ya tenía su polla en la mano y se masturbaba sin ningún disimulo, a mi me encantaba la situación, Antonio me quitó el resto de ropa que me quedaba, se sentó en el sofá y me sentó sobre él dándole la espalda, de forma que mi coñito, reluciente como estaba de la excitación quedara mirando hacia el chico. El espectáculo desde donde estaba este tendría que ser sensacional se me veía a mi completamente desnuda subiendo y bajando sobre la polla de Antonio, mis tetas botaban con el vaivén y Antonio me tocaba el clítoris con un dedo, yo estaba cachondísima y el chico lo estaba aún más porque se corrió enseguida, aunque siguió tocándosela después de haber terminado. Nosotros también alcanzamos un orgasmo brutal, caí agotada sobre Antonio. El chico nos dijo que quería que hiciéramos otra cosa, quería verme limpiándole la polla a Antonio con mi boca, quería que me tragara todo el semen que le quedaba y así lo hice, cogí su verga ya pequeña y me la metí en la boca empecé a tragarme esa mezcla entre semen y mis flujos, sabía rico esa mezcla de dos cuerpos, seguí comiéndomela sin parar y cuando me di cuenta estaba otra vez empalmado, miré al chico con cara de complicidad y me di cuenta que él estaba otra vez en guardia también. Me miraba con una cara de salido que jamás había visto.

Me acerqué a él y le di un lametón en la polla, esto lo revolucionó totalmente y fue una invitación a que se acercara, me senté en el sofá y los puse a los dos de pie delante de mi, chupándosela a los alternativamente, cuando vi que se iban a correr otra vez les dije que acabaran solitos y me tumbé en el sofá para que se corrieran sobre mi mientras yo me masturbaba sola, llegaron al orgasmo enseguida los dos, derramando su leche sobre mi, cuando hubieron terminado les pedía que ahora fueran ellos quien me limpiaran y así hicieron, me fueron lamiendo por todo hasta que no quedó ni rastro de semen mientras yo me seguía tocando el clítoris y metiéndome dedos por mi chochito. Cuando Antonio me vio así metió su boca entre mis piernas para comerme el coño y metió un dedo por mi ano, sabía que eso me volvía loca y así fue como tuve otro orgasmo más que me dejó muerta y sin aliento.


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Historia de un espejo

El trabajo de conserje es aburrido, sobretodo en invierno. Hay mucho tiempo para darle vueltas a las cosas. Había aceptado aquel contrato por que me permitía estudiar. Sencillamente, podía dedicar mucho tiempo a preparar los exámenes y el dueño del negocio me dijo que no habría ningún problema para concederme los permisos para examinarme. El sueldo no era grande, pero había otras ventajas.

Desde hace muchos años soy voyeur, me gusta mirar a las parejas y a las chicas cuando están practicando sexo compartido o autógeno. El problema es que en invierno, en el lugar en que me encuentro hace mucho frío, y resulta complicado y peligroso deslizarse por los tejadillos hasta la ventana. El año pasado me resfrié y terminé padeciendo una neumonía, por culpa de una pareja mayor que practicaba sado-maso.

Tras la habitación cerrada, ella se convertía en una bestia y él en un conejito. Recuerdo aquel día en que aquella mujer gorda, le hizo beberse su orina a su acompañante después de haberle azotado con una fusta. A ella le gustaba vestirse para las ceremonias que se organizaban entre los dos. El latex negro le sentaba bien, sobretodo de espalda, cuando su melena rubia descendía hasta su culo.

Durante el verano llegué a la conclusión de que era necesario modernizarse, en la era de la tecnología. Me pasé largo tiempo pensando como hacerlo, hasta que un día lo vi claramente. Era tan sencillo, tan fácil. Sólo tenía que comprar unas pequeñas cámaras y conectarlas tras los espejos de varias habitaciones del hotel Z (permítanme que no les ofrezca más datos, no puedo revelar su localización).

Así lo hice, tres mini cámaras con control remoto fueron introducidas en sendos agujeros llenos de cables, pero que permitían ver con claridad; uno de los cables se conectaba con la red de televisión en el canal 42, al que sólo se accedía con clave y yo me había encargado de ser el único en conocerla, rompiendo los testigos del formulario después.

También preparé un clable USB, con tres conexiones, por si fallaba el circuito y además para poder echar un vistazo desde mi casa, pues había conectado la recepción de imágenes al ordenador central con un programa que yo solo conocía. Solo tenía que entrar en una página determinada y allí aparecían las cámara, que podía regular y enfocar a mi gusto.

Era una gozada estar en mi casa, y hacerme una paja en a cama paja, mientras veía a un negro de 120 kilos, que estaba cachas, le dejaba su polla en la boca a una puta pelirroja llamada Wanda, que conocía desde hace tiempo. Esta chica era una experta con la lengua, que tenía perforada y disponía de un piercing de color púrpura con el que le hacía maravillas al muchacho, por las caras que ponía el muy cabrón. Como se habrán imaginado a estas alturas, el hotel en el que trabajaba no era muy recomendable.

Un día me preocupé, cuando un idiota comenzó a golpear a su compañera (otra prostituta) como un animal; llamé a la policía con anónimo desde una cabina, e inventé una historia, y la mentira me salió muy bien; dije que una amiga me había llamado desde el hotel, por que su novio la estaba maltratando y que hiciera el favor de llamar a los agentes.

Lo que me sorprendió es que cuando ellos se acercaron a la puerta, la chica, que estaba sangrando, no dijo absolutamente nada de la agresión que había recibido, y por lo que pude escuchar, dijo que se había golpeado en el baño. Nunca comprenderé a las mujeres.

Bueno, voy a relatarles el gran polvo que presencié en una ocasión, entre una mujer blanca y un hombre oscuro, pero no de origen africano, sino asiático, tal vez fuera de las Molucas. Aquel día la cámara de la habitación del tercer piso tenía problemas, no enfocaba bien, sólo se podía ver bien desde cerca. Pero entre intuiciones y nebulosas relataré lo que vi.

El llegó, le rasgó la ropa, tenía la polla erguida como un toro; a continuación le abrió las piernas con brusquedad y la penetró, ella gritó y luego los gemidos se fueron acompasando.

Pero lo sorprendente, es que aquel cabrón se dio de pronto la vuelta, echo a la chica en la cama, y mostrándole el culo, le metió la polla en la boca. Ella casi se asfixia con aquella enormidad suculenta. Luego la puso sobre él, y se la hincó hasta el cuello del útero. Ella comenzó una danza loca, sin descanso durante más de quince minutos en los que hizo de todo.

Posteriormente, hizo algo que nunca había visto, echo a la chica sobre la cama como si fuera una muñeca hinchable, y mostrándole las nalgas, le clavo su larga polla, de una forma sorprendente, mientras ella levantaba las piernas y gritaba como una posesa, corriéndose tres o cuatro veces.

Por último, el tío se acercó a la mesa que hay bajo el espejo de mi cámara, se sentó, miró a la luna, hizo un guiño, y entonces la mujer blanca se acercó con intención de comerle la polla, no le ví la cara, pero sus movimientos me recordaban a alguien, cuando se giró, me di cuenta que aquella tía era la zorra de mi novia. Nunca sabrá como supe su historia con John, el estudiante malayo, cuando la dejé; pero reconozco que yo nunca había sido capaz de follarla así.

Esto me ha dado una idea, ahora siempre que conozco a una chica, la suelo invitar a dormir al hotel una noche, en una habitación particular, diciéndole que si se me arregla subiré a follarla. Con esa idea se quedan tranquilas, entonces las observo.

De las once que he invitado, solo una, Raquel, nada más cerrar la puerta se quitó la ropa, se echó en la cama y comenzó a masturbarse como una ramera experimentada. Y lo hizo más de diez veces seguidas, gimiendo y gritando. Tengo ese video conservado como un tesoro y cada vez que lo veo me empalmo.

Desde entonces, Raquel es mi novia y me va genial con ella, hay que probar la mercancía antes de usarla, por que las mujeres (y los hombres), no llevamos información ni instrucciones cuando nos relacionamos. Esa chica es la más caliente que nunca había conocido, no para, es una auténtica ninfómana. Por cierto, desde que estoy con ella, prácticamente he dejado mi afición al espionaje.

Si ustedes padecen una patología similar pongan en práctica mi método y verán que buenos resultados les da, al fin y al cabo, lo importante en una pareja es follar bien, y luego está todo eso del amor.


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Que puta es mi novia

Como mi novia descubre que además de ser tan puta es una exhibicionista. Historia real...

Para los que no conocen de mi novia, ella es una chica de treinta y tantos años, mujer normal ante los ojos de casi todos. Sin un cuerpo escultural pero con una calentura que nunca se le quita. En el relato anterior les contamos como ella descubre que es bisexual. Ahora les voy a contar que por mi ella a descubierto lo mucho que le gusta calentar a los hombres enseñando sus partes privadas.

En varias ocasiones le pedí que fuera a trabajar sin sus bragas y con una falda bastante corta. Ella así provocaba las miradas de sus compañeros de trabajo a los cuales ya tenia locos... Bueno como descubrimos que eso a ella le calentaba tanto termino por tomarlo de costumbre y lo hacia a muy frecuentemente, luego cuando llegaba a la casa solo de contarme las cosas terminábamos follando como dos desquiciados. Con el tiempo pasamos a hacer otras actividades y el de exhibir sus encantos quedo atrás hasta el día de hoy, en la mañana ella se levanta temprano y decide regar las plantas en su camisa de dormir. Esa camisa de dormir de color almíbar que le queda muy provocativa.

Le da trabajo mantener sus senos dentro de ella (por eso es mi favorita) además es muy corta de una leve inclinación se le ve su apetecible culo. El patio de la casa esta completamente verjado por lo cual ella se sintió que no era necesario cambiarse de ropa, así que en su camisa de dormir empezó su faena.

Ella escuchaba voces en la casa del vecino pero por la verja no temía que nadie le fuera a mirar. Lo que no sospechaba mi putita era que al vecino le estaban reparando el tacho de la casa y los tres o cuatro trabajadores la miraban atentamente. Ella como les cuento no se daba cuenta y miro que había unas ramas de uno de los árboles que se había caído, ni corta ni perezosa ella se dobla a recoger la rama y bueno le dio tremendo espectáculo a los trabajadores los cuales exclamaron "weepaaa". Asustada se recogió como pudo el camisón, y miro que la estaban viendo los trabajadores con ojos de lujuria. Eso le dio mucho morbo a mi novia y entonces si empezó la función. Siguió ella echándole el agua a las plantas y enseñaba sus nalgas de momento a momento doblándose para que también sus suculentas tetas se salieran.

 

Su calentura estaba en todo su esplendor al darse cuenta que ellos habían dejado de trabajar y solo están observándola,.Solo la idea de que alguno de ellos pudiera saltar la verja y comerse todo lo que estaba en exhibición, eso hacia se intensificara la calentura y el deseo que ya comenzaba a hacer efecto al notar como comenzaba a humedecerse toda su conchita (como me gusta mojadita y rasurada) Todo lo que estaba ocurriendo y de pensar en que yo estaba adentro durmiendo le daba mucho morbo.

Al sentir tanto calor con la manguera que estaba regando las plantas empezó a echarse agua por el cuello para abajo, pegándosele el camisón y formando una segunda piel. Sus pezones estaban duros de la calentura, y a través de su camisa de dormir se podían notar con toda claridad, de pronto ella se voltea para que la vean de frente y seguir con ese juego de provocación y noto como uno de los trabajadores estaba frotándose su pene por encima de su pantalón. Como ya se estaba haciendo tarde, para ir a trabajar, decidió jugar su ultima carta, guardo la manguera (movimientos que hacia solo con el motivo de enseñarles su culo) y se metió a la piscina en su camisa de dormir, el cual al estar nadando se le salían sus senos, pues ella se sentía muy puta pero lo estaba disfrutando. Esos pobres trabajadores nunca se le hubiera ocurrido que verían semejante show. Al salir de la piscina y no tener con que secarse antes de entrar en la casa ella se quito el camisón. Y vio como se le cayeron las quijadas a los trabajadores cuando finalmente paso muy cerca de ellos para entrar a la casa y vieron de cerca a mi putita totalmente desnuda.

Entro ella a la casa dirigiéndose al baño a ducharse, para después despertarme y desquitarse conmigo la calentura que había agarrado dando el show que dio, mientras me lo contaba todo. De mas esta decir que a mi me toco la mejor parte de todo porque hicimos el amor como locos, me lo goce todo y ella ya esta pensando en como enseñarle sus encantos a otros extraños. Me gusta lo puta que es mi novia y no la cambio por ninguna otra, bueno solo la cambio por momentos...


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