Espiados por nuestro secretario

Hola, soy otra vez Ariadnna y me gustaría seguir contandoos mis aventuras con mi socio y amante, Antonio, como ya saben les conté nuestra forma de conocernos, a través de un chat y como llegamos a asociarnos en el trabajo.

La verdad que nunca pensé que dentro del trabajo iba a conseguir tal grado de excitación continua, en realidad todos los que allí trabajaban me deseaban. El hecho de que yo fuera la única mujer en la oficina aumentaba ese deseo; había tres abogados, ya mayores todos, Antonio que era el más joven y también era abogado, dos chicos que se encargaban de la recepción y el secretariado de todos y yo, que soy economista y por ello me asocié con ellos, para el asesoramiento de los temas fiscales. Aparentemente a nadie le había dado motivos para pensar que a mi me interesaba lo más mínimo nadie que no fuera mi novio.

Me gustaba vestir de forma clásica pero muy sugerente, me encantaban los grandes escotes y las faldas por la rodilla con grandes rajas que dejaran ver mis piernas hasta muy arriba, siempre dejando un espacio tapado para hacer soñar pero dejando ver cuando me sentaba parte del encaje de mis medias y, siempre, con zapatos de punta fina y tacón de aguja. Muy discreta les provocaba a todos, me gustaba sentirme observada, sobretodo me gustaba hacer eso para excitar a Antonio, yo sabía que él se excitaba cuando me veía provocando a los demás, por lo que me ponía grandes escotes cuando nos reuníamos todos para que él viera la cara de esos viejos verdes que me miraban con descaro, le ponía muchísimo cuando entraba a mi despacho y me veía sentada hablando con los secretarios, y cruzaba mis piernas y la raja de mi falda se abría, muchas veces subía disimuladamente un poco mi falda y esos chicos a veces no se podían levantar de la erección que tenían cuando conseguían ver mi liguero o el encaje de mis medias y él se volvía loco al ver como yo les provocaba sabiendo que él era el único de allí que me podía disfrutar.

Siempre andaba tras de mi por la oficina, en cuanto podía me tocaba y me besaba, siempre con cuidado de no ser descubiertos, ambos teníamos pareja. Muchas tardes nos conectábamos al messenger y manteníamos conversaciones picantes, por lo que después se quedaba hasta tarde con alguna excusa y hacía que yo me quedara también para "tratar" algún tema con él, ese tema ya imaginarán cual era.

Una de estas tardes, entró en mi despacho, sin decir palabra se acercó a mi sin dejar siquiera que me levantara, me besó en los labios, tras eso abrió mis piernas, corrió mi tanga a un lado y comenzó a meterme los dedos, en menos de un minuto yo estaba mojadísima y sentía que me iba a correr en cualquier momento, el muy cabrón me había estado excitando toda la tarde en el ordenador y ahora me estaba metiendo sus dedos, al verme en ese estado se puso de rodillas ante mi y comenzó a lamerme el clítoris, en seguida tuve un orgasmo brutal. Tras esto me cogió en brazos y me llevó hacia un sofá que había en mi despacho, me quitó la ropa, dejándome solo con las medias, el tanga y el sujetador, que eran todos negros de encaje y empezó a besarme lentamente para que recuperara el aliento, recorrió todo mi cuerpo con su lengua, comenzó por mi boca, fue hacia mis orejas, bajó por mi cuello, besó mis hombros y comenzó a sobar mis tetas, me quitó el sujetador y empezó a lamerlas hasta poner mis pezones duros como piedras, con esta sesión que me estaba dando yo volvía a estar excitada y quería hacerle gozar a él también.

De manera que me levanté, le quité su corbata mientras le besaba y comencé a sobar su paquete por encima del pantalón, estaba excitadísimo y la tenía durísima, a mi me gustaba sentirla así entre los dos, sintiendo su dureza mientras nos abrazábamos, seguí desnudándolo y le quité todo, como estábamos solos no me importaba que estuviéramos desnudos, nadie llegaría a esas horas, le senté en el sofá y me senté a horcajadas sobre él, aún con mi tanga puesto, sabía que a él le encantaba rozar su poya con mis tanguitas de encaje, le fui besando por la cara y el cuello, me bajé de él para poder lamer sus pezones y tirarles pequeños mordiscos, seguí bajando para abajo hasta llegar a su polla, que para entonces estaba a punto de estallar, me gustaba juguetear con ella y con sus huevos así que me puso de rodillas en el suelo y empecé a lamerle los huevos para después agarrar su poya con mi mano y metérmela lo máximo posible en la boca. Estando haciendo esto miré hacia la puerta y vi que allí estaba nuestro secretario, de pie, mirándonos atónito, yo no supe que hacer, nos habían descubierto, miré a Antonio y este se acababa de dar cuenta de su presencia, no sabíamos qué debíamos hacer si esto se sabía rodarían cabezas. Le pregunté si podíamos contar con su discreción y me dijo que sí, pero con una condición le teníamos que dejar de vernos follar allí mismo, nos dijo que nos había estado espiando muchas veces, pero nunca se había atrevido a salir de su escondite. No supe porqué ese día sí salió pero acepté encantada, siempre había soñado con hacerlo delante de alguien, pero nunca me había atrevido, esta era mi oportunidad, si ya estaba excitada esto me hizo derretirme, Antonio estaba de acuerdo, sobretodo porque no nos podíamos exponer a que esto se supiera y de todas formas si ya nos había espiado nos daba igual que lo hiciera una vez más.

Se sentó en mi sillón y se reanudó la función, continué chupándosela a Antonio y cuando estaba a punto de correrse me pidió que parara, que quería follarme con la verga bien parada. Para este momento el chico ya tenía su polla en la mano y se masturbaba sin ningún disimulo, a mi me encantaba la situación, Antonio me quitó el resto de ropa que me quedaba, se sentó en el sofá y me sentó sobre él dándole la espalda, de forma que mi coñito, reluciente como estaba de la excitación quedara mirando hacia el chico. El espectáculo desde donde estaba este tendría que ser sensacional se me veía a mi completamente desnuda subiendo y bajando sobre la polla de Antonio, mis tetas botaban con el vaivén y Antonio me tocaba el clítoris con un dedo, yo estaba cachondísima y el chico lo estaba aún más porque se corrió enseguida, aunque siguió tocándosela después de haber terminado. Nosotros también alcanzamos un orgasmo brutal, caí agotada sobre Antonio. El chico nos dijo que quería que hiciéramos otra cosa, quería verme limpiándole la polla a Antonio con mi boca, quería que me tragara todo el semen que le quedaba y así lo hice, cogí su verga ya pequeña y me la metí en la boca empecé a tragarme esa mezcla entre semen y mis flujos, sabía rico esa mezcla de dos cuerpos, seguí comiéndomela sin parar y cuando me di cuenta estaba otra vez empalmado, miré al chico con cara de complicidad y me di cuenta que él estaba otra vez en guardia también. Me miraba con una cara de salido que jamás había visto.

Me acerqué a él y le di un lametón en la polla, esto lo revolucionó totalmente y fue una invitación a que se acercara, me senté en el sofá y los puse a los dos de pie delante de mi, chupándosela a los alternativamente, cuando vi que se iban a correr otra vez les dije que acabaran solitos y me tumbé en el sofá para que se corrieran sobre mi mientras yo me masturbaba sola, llegaron al orgasmo enseguida los dos, derramando su leche sobre mi, cuando hubieron terminado les pedía que ahora fueran ellos quien me limpiaran y así hicieron, me fueron lamiendo por todo hasta que no quedó ni rastro de semen mientras yo me seguía tocando el clítoris y metiéndome dedos por mi chochito. Cuando Antonio me vio así metió su boca entre mis piernas para comerme el coño y metió un dedo por mi ano, sabía que eso me volvía loca y así fue como tuve otro orgasmo más que me dejó muerta y sin aliento.


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